BILBO

Bilboko Erraldoiak

Las primeras referencias sobre los gigantes de Bilbao aparecen en el libro de cuentas de la Cofradía del Santísimo Sacramento de Santiago en 1654.

Los gigantes son cuatro, y con los datos que constan en el libro, es difícil asegurar qué tipo de personajes son. Sí sabemos que estos gigantes constan de unos armazones de madera que se sujetan gracias a arcos, tachuelas, hilo de fierro, hilo de bala y correas. Sobre estos soportes se colocan los trajes, rellenándolos con paja o fo.

Serán dos viajeros extranjeros, Christian August Fischer y Von Jarigues, los que nos proporcionen las primeras descripciones de los cuatro personajes a finales del siglo XVIII principios del XIX.

Según el primero, en 1797 los gigantes son dos hombres y dos mujeres con fisonomía grotesca, pelucas largas de cera y tocados de papel encerado colorado. Vestidos patriarcales de viejas casullas y esclavinas cubren sus cuerpos y portan tabaqueras para rape y abanicos largos. Bailan en cada esquina un divertido fandango y buscan a la gente en los balcones para intentar besarla. Von Jarigues nos sorprende diciendo que su número es de seis, con las trazas más sorprendentes y extravagantes.

En 1852, Teófilo Guiard nos da más datos y, según él: “Fueron vestidos los cuatro gigantones nuevos como lo estuvieran antes los viejos, y añadidos dos figurones más, conque los seis de ahora se quiso que representasen, por parejas, a Europa, Asia y África. La chiquillería contemporánea los rotuló “don Terencio” y “doña Tomasa”, “el moro” y “la mora”, “el turco” y “la turca”, bien referida la titulación en los cuatro últimos y conservada la denominación tradicional de los primeros”.

En 1854, un grupo de jóvenes de la sociedad bilbaína que se encarga de la organización de las fiestas de agosto, incorpora la figura de un nuevo y “grotesco” personaje netamente bilbaíno: el Gargantua, que permanecerá hasta nuestros días.

Según referencias de programas de la época, estos gigantes y otros nuevos se mantuvieron por lo menos entre 1876 y 1885. En el 86, dejarán de alegrar las calles de la villa ya que perecen quemados en Gernika, tal y como nos recuerda Miguel de Unamuno en uno de sus textos.

A partir de 1896, tenemos constancia de las diferentes generaciones tanto por la documentación escrita como gráfica. En la construida en 1896 podemos ver que los gigantes son: don Terencio y doña Tomasa, el Aldeano y la Aldeana, el Turco y la Mora y los negros americanos.

En 1934, a iniciativa de Radio Emisora Bilbaina, se construye la siguiente, que estará formada por: don Terencio y doña Tomasa, el Aldeano y la Aldeana, El Turco y La Mora y una pareja de chinos.

El 19 de agosto de 1962, gracias a Radio Bilbao, reaparecen los gigantes. Se mantienen clásicos como don Terencio y doña Tomasa, el Aldeano y la Aldeana, desaparecen el Turco, la Mora y demás y se crean nuevos personajes basados en el cancionero popular bilbaíno, como son el Inglés y la Bilbainita, el Angulero y la Sardinera.

Con las fiestas populares de Aste Nagusia, en el año 1980, se retoma la idea de hacer nuevos gigantes. En esta ocasión será Pedro Goiriena, de “Cómicos de la Legua”, el encargado de su construcción. Vuelve a haber cambios en los personajes y se configura la comparsa de la siguiente manera: don Terencio y doña Tomasa, el Aldeano y la Aldeana, el Inglés y la Bilbainita, el Minero o Ferrón junto a la cigarrera de Santutxu, la Carguera y el Marino, y Zumalakarregi e Isabel II.

En 1988, ante el deterioro de los gigantes y cabezudos, se encarga a Jose Ignacio Urbieta la fabricación de unos nuevos, para lo cual se basará en los personajes de la generación  anterior.

En 1998 se añadirá una pareja nueva representativa del Athletic y conmemorativa de su centenario: Pitxitxi y su pareja Mina. Los personajes que aparecen en este folleto son los que existen en la actualidad.